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Fortalecer el bienestar emocional: hazlo en el modo correcto

Fortalecer el bienestar emocional: cómo dejar de vivir en modo supervivencia y volver a ti

Hay días en los que el corazón duele tanto que no sabes si puedes permitirte llorar, por miedo a sentir que se rompe un poco más…
Hay días en los que ni siquiera consigues levantarte de la cama, en los que el corazón tiembla, el estómago duele y no encuentras la energía para hacer nada… el dolor lo sientes en todas partes. Son heridas que nunca habías observado, que ahora salen con una fuerza que te hace contener la respiración… porque tienes miedo de que, si respiras un momento más, algo dentro pueda romperse para siempre. No es debilidad… es haber aguantado durante demasiado tiempo, es haber dicho sí demasiadas veces aunque por dentro gritabas NO, es no haberte puesto en primer lugar, es haber alimentado durante tanto tiempo tus heridas que ahora, al haber dejado de darles de comer, tu propio dolor se rebela.

¿Dónde está la medicina que daba alivio?
Bueno, se nos ha acabado, niña interior. Ahora tenemos que afrontarlo tú y yo, y todo el caos que hemos creado hasta ahora intentando mantenernos en pie como podíamos. Ahora quedamos solo tú y yo, sin nadie a quien pedir la medicina. Pero no porque no quieran dárnosla… sino porque ha llegado el momento de dejar de tomarla.

¿Y qué era esa medicina?
Conformarte con un amor que no te elige, porque esos pequeños momentos son la dosis que necesitas para sentirte mejor, y así tu cuarto chakra está contento.
Decirle sí a tu jefe cuando te pide horas extra sin pagarlas porque tienes miedo de que te despida; te sientes segura haciéndolo, te sientes como la niña buena que obedece, y así tu primer chakra está contento.
Decirle sí a tu novio que no te deja salir con tus amigas si llevas un vestido escotado; te cambias aunque ese vestido sea tu favorito, y así tu parte femenina se apaga, pero tienes demasiado miedo de perderlo como para no obedecer, y así tu cuarto y tu primer chakra están contentos.

Podría seguir así infinitamente. Aquí no se trata solo de terapia psicológica para sanar las heridas que llevas contigo desde hace demasiado tiempo. Aquí se trata de tener un enfoque holístico que incluya a toda tu persona.

Observar por qué siempre has actuado así es importante para comprender tus mecanismos de supervivencia, pero es igual de esencial hacer cambios a nivel biológico, emocional y espiritual.

Cuando el pecho duele no es solo el cuarto chakra el que se desequilibra: es el cortisol que aumenta, es tu sistema nervioso que está aprendiendo a permanecer en alerta la próxima vez, y es tu mente que envía impulsos a tus células con información de dolor y miedo que intoxican todo tu cuerpo y, a veces, llevan a la enfermedad. La ansiedad sube, el dolor aumenta, lloras, te aprietas el pecho, el estómago se cierra, aparece la náusea, el cortisol aumenta… no solo sufres tú, sufre todo tu sistema. Ir al psicólogo está muy bien y es una parte esencial de la recuperación, pero olvidarte de todas las otras partes de ti es un grave error.
Debes enseñar a tu sistema nervioso que no hay ningún peligro, debes decirle al cortisol que no se dispare, debes decirle a tus células que no enfermen tu cuerpo, que no creen inflamaciones a causa del miedo y de la ansiedad.

Es necesario reprogramar tu sistema hacia la calma y la seguridad para poder sanar tus heridas emocionales.

Y aquí es donde entra en juego mi sistema de acompañamiento, un método que he integrado a lo largo de 13 años de experiencia, que trabaja sobre creencias y patrones personales y apoya el bienestar emocional, la energía y el desarrollo personal.

Sé que ahora duele…
pero no dolerá para siempre si sabes cómo actuar de manera concreta para volver a empezar desde ti misma.

Contactame: https://www.elisasilviacoda.com/contacto/

Con Amor, Elisa