Tu serenidad interior crece cuando tu felicidad permanece en tus manos, libre de las decisiones y de los comportamientos de los demás.
Hola, alma en camino. Hoy quiero hablarte de un tema que trato muy a menudo en mis consultas. Muchas mujeres vienen a mí enfadadas, tristes, ansiosas porque esa persona ha dejado de escribir, ha dejado de responder… pero tú, Mujer, ¡vales muchísimo más que una respuesta a un mensaje!
Tienes una vida preciosa por vivir, pero para vivirla de verdad es necesario que tu corazón esté tranquilo.
Hay un versículo que me ayudó mucho a hacer este cambio:
«Un corazón tranquilo es vida para el cuerpo.» — Proverbios 14,30
Siempre he pensado que esta frase habla de mucho más de lo que parece. Porque ¿cuánto puede sentirse mejor tu cuerpo cuando estás tranquila por dentro? ¿Y cuánto cambia todo cuando tu serenidad depende de lo que sucede fuera de ti? Si te escribe, estás feliz, si deja de escribirte, empiezas a preguntarte por qué. Si te presta atención, estás bien; si se aleja, sientes inmediatamente ese vacío, si hace lo que esperabas, sonríes; si hace lo contrario, pasas horas pensando en ello…y así, sin darte cuenta, una persona puede convertirse en el termómetro de tus emociones. Pero tú vales independientemente de cómo se comporte el otro.
Esto es algo que he aprendido: dejar de vivir esperando que otra persona haga algo para hacerme sentir bien, yo soy responsable de mi bienestar, ¡no el otro! Si llega un mensaje, bien, si llega una llamada, bien, si una persona elige estar, la recibo…pero mi día no puede empezar ni terminar dependiendo de eso.
Porque mientras esperas que alguien te dé algo, la vida ya está sucediendo… ¿y tú, dónde estás en todo esto?
Están las cosas que amas, las personas que te hacen bien, tus proyectos, tu trabajo, tu cuerpo, las risas, los días difíciles, tus deseos… todo aquello que sigue existiendo incluso cuando esa persona no hace absolutamente nada.
Yo creo que un corazón tranquilo también es esto: dejar de necesitar que alguien se comporte de una determinada manera para sentirte bien. Y cuando dejas de delegar tu felicidad, recuperas una libertad enorme.
El Reiki puede ayudarte a crear un espacio para esto: ralentizar, respirar y volver a escucharte.
La serenidad interior nace cuando tu calma vuelve a estar en tus manos.
Escríbeme ahora para empezar a recuperar las riendas de tu vida y ser dueña de tus emociones. Basta de delegar en los demás tu estado de ánimo.
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Con Amor,
Elisa

